
Durante años la plaza, las calles y los frontones han sido el centro de la fiesta y la tradición: la música llenaba las calles, la soka-dantza y el baile en las plazas fomentaban los vínculos entre los vecinos, y las costumbres se transmitían de generación en generación. La vida cotidiana también los gestos y costumbres tomaban forma de danza, transformando los movimientos sencillos en ritmos. Por ejemplo, a través de ellos se construía la identidad y el carácter del pueblo.
En cambio, todo va cambiando por muchas y diferentes razones. Lo que antes era grande ahora se está volviendo más pequeño. Lo que antes era abierto, más limitado. Los movimientos también han adoptado otras formas, revestiendo las danzas de un carácter distinto.
Pero, ¿quién cambia más, el mundo o nosotros? ¿Nosotros cambiamos el mundo? ¿Así el mundo nos cambia a nosotros?
Venimos a recuperar el aliento del ritmo y la ciudadanía de nuestros antepasados, creando nuevos bailes, pero manteniendo los viejos.
Salgamos a la plaza, dámonos de la mano, como la danza necesita la plaza, porque la plaza tiene la danza como clave.
Dirección: Nagore Zabala
Coreografía: Nagore Zabala & Aimar Odriozola
Bailarinas: Alurr Dantza Taldea
Vestuario: Elixabete Nosellas
Imágenes: Ekaitz Zilarmendi
Música: Xabi Aburruzaga. Alboka. Habia. Kuttune. Kherau. Iñaki Palacios…
Duración: 40 minutos.